Comenzando al principio como una idea de ciencia ficción que esperábamos ver en una película de Steven Spielberg, la inteligencia artificial hoy ya es una realidad que se aplica continuamente.

Pero no se trata de una inteligencia alojada en robots humanoides que toman sus propias decisiones, generando una serie de dilemas éticos y casi espirituales.

En su mayor parte, la inteligencia artificial que ya nos rodea se basa en algoritmos de recopilación de información, que relaciona causas con consecuencias, para así, tomar sus propias decisiones.

Por ejemplo, en el mundo de las finanzas bursátiles se están implantando algoritmos que son capaces de detectar los momentos oportunos para lanzar órdenes de compras y ventas de títulos de manera autónoma.

El mundo del marketing no es para nada ajeno a esta realidad, y ya a día de hoy se está trabajando en muchas líneas de investigación para aplicar los desarrollos actuales en inteligencia artificial.

Por eso, en este artículo vamos a analizar en qué se basa la inteligencia artificial en el marketing digital y cómo puede ayudar la inteligencia artificial en este tipo de marketing.

¿En qué se basa la inteligencia artificial en el marketing digital?

La inteligencia artificial aplicada al marketing digital es un conjunto de herramientas usadas por compañías mediante la utilización de algoritmos de recopilación de información de personas a través de sus movimientos de navegación en internet.

Este sistema obtiene parte de tu información personal y la clasifica para tratarla con posterioridad.

Por ejemplo, recoge información sobre las compras frecuentes que haces en diferentes plataformas, o las noticias e informaciones que sueles consumir, para poder hacerse una idea de qué es lo que te gusta y en qué cosas estarías interesado a la hora de invertir tu dinero.

Toda esta filosofía y metodología de recopilación y estructura de información es lo que se conoce como Big Data, o gestión de grandes cantidades de información, a priori inconexas.

¿Cómo se genera la obtención del big data?

Como ya hemos comentado, el big data se compone de un montón (miles de millones) de volúmenes de información sobre los usuarios y las ventas.

Son importantes, ya que mediante estos datos recopilados en archivos los softwares de inteligencia artificial predicen los modelos estadísticos de compras y preferencias.

Un ejemplo sobre cómo puede ayudar la inteligencia artificial en el marketing, es el hecho de que a través de las cookies que registran la actividad del usuario se generan anuncios, publicidad y sugerencias especializadas para cada usuario según sus preferencias.

Esto también incentiva la fidelidad del cliente, ya que predice el comportamiento que tendrá y al ofrecerle lo que le interesa, se siente más vinculado con la marca.  

Esta tecnología ha revolucionado el mundo de los anuncios mostrados en internet, perfeccionando los sistemas de RTB (real time bidding) o subastas de espacios publicitarios en tiempo real, gracias a técnicas de learning machine y análisis predictivo y estadístico.

Como cliente esto puede resultar muy beneficioso y como vendedor también, incrementando la posibilidades de matching entre anuncio e intereses, y, por lo tanto, mejorando los porcentajes de clics y ventas.

¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial en el marketing de nuestra empresa?

Como hemos visto más arriba esta tecnología puede leerte según la información que disponga sobre ti para predecir determinados patrones de comportamiento.

Esto está facilitando mucho el consumo tanto al cliente como al vendedor.

Vamos a ver algunas posibilidades.

Calificación de leads

Gracias a la inteligencia artificial, en el momento en que captamos el correo electrónico de un cliente potencial, podremos realizar una prospección de su información accesible en internet, para conocer así un montón de información que nos puede permitir encauzar el proceso de maduración de la venta hacia uno u otro sentido.

Podemos saber, a priori, si el cliente potencial tiene semejanzas en cuanto a perfiles de comportamiento con otros de nuestra base de datos, para saber si va a ser un cliente tipo A, B, o C.

Compras dirigidas

Con algoritmos de inteligencia artificial, se puede llegar a dirigir el proceso de un usuario o cliente a través de todas las fases del embudo de conversión.

Vamos a verlo con un ejemplo. Cuando una página que vende libros online, como Amazon o como La casa del libro emplea este sistema, según las compras anteriores que hayas realizado esta inteligencia artificial dispone de información valiosa, como los autores y el género.

Esto hace que la siguiente vez que compres te ofrezcan opciones según tus gustos, de forma que se te garantiza una atención personalizada y rápida en cualquier momento.

Esto ha aumentado la eficiencia para el cliente al no tener que buscar el libro que quiere o llevarse una buena sorpresa con un libro desconocido.

Pero la inteligencia artificial puede ir mucho más allá.

A través de todo el análisis de información, los algoritmos de decisión pueden llegar a ofrecer descuentos, modificar precios, establecer packs de artículos para venta cruzada, y otras ventajas.

Asesoramiento

Pero es que, además, a través de la inteligencia artificial se pueden crear chatbots que interactúen con los clientes potenciales en tiempo real.

Es decir, si el cliente es nuevo o necesita asesoramiento, se puede crear un programa que sea capaz de chatear con el usuario, de manera que pueda recopilar la información que le falta para apuntalar las recomendaciones y la venta posterior.

Fidelización

Con inteligencia artificial podemos segmentar mucho mejor a nuestros clientes, definir sus intereses y gustos, y por lo tanto, diseñar mejores ofertas, más personalizadas, y lanzadas en el momento oportuno.

Se acabó el spam; gracias a estas herramientas, se pueden automatizar estrategias de email marketing en las que el cliente reciba el mail en el momento y con el contenido más ajustado a sus necesidades.

Desarrollo de productos

La recopilación y estructura de la información, nos va a permitir estudiar tendencias, detectar en qué ciclo se encuentran los diferentes productos de nuestra cartera, y demás.

De este modo, podremos proponer nuevos productos o servicios, o incorporar mejoras en los que ya tenemos, pero ahorrándonos mucho tiempo de recogida y análisis de información.

Como ves, la inteligencia artificial aplicada al marketing tiene muchas ramificaciones y posibilidades.

Por supuesto, no podemos implantarlo todo de golpe, pero siempre merecerá la pena ir dando pequeños pasos en ir incorporando metodologías y técnicas que nos permitan avanzar en este sentido.

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